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IN[DI]OS
Y ací, mira, Dios mío, qué fabor dan a tus pobres. Esto hizo comigo;
¿qué me harán con otros pobres que no sauen? Espantado estoy. Agora digo
que más pobre son los españoles que lo que manda Dios y la justicia. ¡O qué
asotes, o qué castigos merese este jues de palo! Y ací no alcansan ningún
pobre que los rricos las tiene como lo e uisto a uista de ojos.
Y digo más: Que dejado de confiar a los españoles, me uine de confiar a
los caciques principales, deziendo: éstos son mis ermanos y deudos. Más canbalaches
ueo entre ellos como sea borracho, jugador, coquero. No ay que fiar
por eso en los tributos; ay tanto rrezago y gastos de cobrar los tributos. Lo
cobran y más gastan de las comunidades y sapci y la hazienda de los pobres
yndios y le quita por fuersa.
Desuiándome desto, entré a conuersar con los saserdotes y padres, deciendo: éstos son santos, lugar de Dios1. Dexé una caxa de rropa, camisas y fieltro
y otras cosas a un padre que se llamaua Francisco Caualleros. No auía yo caminado que desserraxó la caja y lo sacó luego y lo gastó y lo perdió hasta agora. Y en otra parte me sucidió otra desgracia que a otro padre llamado don
Martín de Artiaga me tomó de fuerza dos caballos que en aquel tienpo ualía
cada uno a cinqüenta pesos, que de los dos montó cien pesos. Y tomó otras
menudencias que ualía plata. El qual pediéndolo, me rrespondió: “Que ya me
dixo de misas.”
Y ací, sucidiéndome tan mal con los padres, me acordé de confiarme en
los yndios pobres. De dexar mi hato y dexé en el pueblo de Santiago de Quirauara una caxa serrada de mi pobresa y con otras menudencias en casa de
un yndio pobre, en mi ausencia tomó la caxa el dicho padre del dicho pueblo,
hombre muy rrico. Y lo abrió y lo gastó. Después lo escriuí, pidiendo. Respondió
diziendo que ya pensaua que [e]staua muerto y dijo de misas. Respondió en
la carta de amenasos.
Mira, cristiano, qué mal y daño se me hizo como a pobre. ¿Qué me hará
a otros pobres que no sauen nada y son más pobres y cin fabor? Después
dizen los padres: “¡O qué mala dotrina!” Cómo no serán rricos se hazen todo
esto. Dirés que los protetores a costa del rrey los pone para que defienda;
antes ellos hurta y rroba y se conseja con ellos y no ay rremedio.
Ací lo propio huzan los curacas principales y alcaldes y fiscales, que todos
hurtan y son soberbiosos, enemigo de los pobres, amigo de quitalle sus haziendas, mucho más los
/ sapsi / kuraka /
Véanse pp. 944-945.